Ciencia y literatura en Granada

Pocos personajes pueden permitirse el lujo de traspasar fronteras físicas y temporales para permanecer en la historia. Y es Granada, cuna de algunos de los más desconocidos tanto como interesantes. 

Jehuda Ibn Tibbon, un judío nacido en el realejo el año 1125, es considerado el padre de los traductores, pues cuando tuvo que huir de la ciudad de Granada a los 28 años, por las persecuciones de los almohades, sólo se llevó su biblioteca. En el exilio tradujo cientos de libros del árabe al hebreo, siendo pionero en la expansión de la cultura andalusí en Europa. Es considerado hoy en día patrono de los traductores, y su descendiente, el filólogo mexicano Gutierre Tibbon, donó a la ciudad de Granada una estatua de bronce que preside la entrada al Realejo. 

Por desgracia hay pocas evidencias de las grandes mujeres granadinas, pero algunos casos son muy reseñables. 

Nazum- La esclava Nazum fue una niña recogida por un Cadí granadino que la formó hasta convertirla en una mujer ilustrada y poeta destacada. Una poeta deslenguada e irónica, a decir de sus contemporáneos, aunque todo de ella se ha perdido. 

Pero la más destacada, sea posiblemente Hafsa al Rakuniya, conocida sobre todo por la historia de amor que protagonizó con el también poeta Ya’far Ibn Said. 

A ella aludió el mismísimo Ibn al Jatib como “única en su tiempo por su belleza, elegancia, cultura literaria y mordacidad”.

Hafsa– Se hizo célebre por su revolucionario sistema de enseñanza que ponía en práctica en la corte de Granada, donde trabajaba desde muy joven, y por el que recibía felicitaciones y regalos desde los más recónditos rincones del imperio islámico del siglo XII. Pero también lo fue como poeta. 

En aquellos entonces, la corte de Granada se localizaba en la cima de la colina del Albayín, donde todavía hoy en día podemos maravillarnos con los impresionantes restos. La Alcazaba Qadima era un complejo palatino-fortaleza, que sería residencia real hasta la construcción de los palacios nazaríes en el castillo rojo, la Alhambra, un siglo después. 

Hasta la corte había acudido, otro joven poeta desde Alcalá la Real, que se encargaría del visirato almohade. Ambos se enamoraron y protagonizaron una de las historias de amor más turbulentas de la literatura.

La llegada del gobernador almohade, de 15 años, a Granada, desestructuró la vida de los granadinos, pero también la de los amantes. El joven hijo del califa, quedó prendado de Hafsa, pero, no obstante su poder, no podría competir con Ya’far. Sin embargo supo esperar. Hombre sensible aunque parrandero, Ya’far no se privaba de los placeres de la vida, y más de una vez se ganó el rechazo y el repudio de Hafsa. Y ella, terminó consolándose en los brazos del hijo del califa. Privado de celos, Ya’far se enfrentó a él, sin medir las consecuencias.

La historia real de Hafsa y Ya’far están recogidas en la novela histórica “El Jardín de la Poesía”. Y existe una ruta que recorre las calles que ellos pisaron, las fuentes donde bebieron, centrándose en el corazón de la Alcazaba Qadima, donde con un poco de imaginación, podemos recrear su historia.

Yehuda ibn Tibon - DSC 2488

Juanje 2712 / CC BY-SA (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0)

Autora: Laura Fdez-Montesinos Salamanca

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