El Corpus: la fiesta más grande

La fiesta del Corpus es sin duda una de las más importantes y bellas en todo el territorio nacional.  Destacan Toledo y Sevilla, pero tenemos que saber que la fiesta del Corpus ha sido importantísima en muchas ciudades a lo largo de la historia; siendo una de las fiesta más importantes, o tal vez la más importante que se celebraba.

Curioso es el caso de Valencia, donde durante siglos la festividad fue llamada , “la festa grosa”.

Las primeras noticias en la ciudad de Valencia datan en 1326, aunque empezó tener  importancia en el último tercio del siglo XIV. Cuando el obispo de la ciudad, Hugo Fenollet  en 1355 decide celebrar por primera vez la solemne procesión con motivo del “Miracle dels Peixets“, ocurrido en 1348. 

Así se instauró la procesión y la cabalgata del convite, que se celebraría la víspera de la festividad, hasta la muerte del mismo, recuperándose en 1372.

Dicen que el día del Corpus, es el día que más brilla el sol, pero yo podría afirmar que brilla la misma ciudad.

En la actualidad la fiesta recuperada en 1977 por los “Amics dels Corpus”, es un despliegue de belleza, tradición y participación popular.

La fiesta en la ciudad, trasladada al fin de semana, tras el jueves el Corpus,  tiene una duración de tres días.

El viernes se trasladan las rocas, carros triunfales, que representan alegorías y algunos elementos de la procesión a la plaza de la Virgen, donde permanecerán hasta el domingo.

El sábado es el día de las representaciones de los misterios bíblicos y por último el domingo llega el turno de la fiesta grande.

Por la mañana se celebra la llamada “Cabalgata del  Convite”, con la intención de hacer participes a toda la población de la festividad. En ella destacan las danzas populares, la comitiva de la degolla, que representan la guardia herodiana, los cuales son los que más disfrutan de la fiesta y acaban regados con cubos de agua a su paso por la calle avellanas.

Interesante es la presencia del capellán, que abre la cabalgata y la danza de la Moma.

La Moma, representando la virtud lucha contra los momos, ( los siete pecados capitales), en un precioso baile, que termina con los momos de rodillas ante ella. Declarando el triunfo de la virtud sobre los pecados terrenales.

Por la tarde, las Rocas serán las protagonistas abriendo el desfile. Un total de once carros triunfales ,desfilan por el centro histórico y tras ellas llega la enrama de la Murta a las calles, preparando así todo para la procesión.

Estos carros, llamados rocas por su imponente apariencia servían en su origen de tribunas para las escenificaciones de los misterios. La más antigua data de 1511 y lleva el nombre de “La Diablera “ y la más nueva “El santo Cáliz” fue realizada en 2001.

Durante la procesión desfilan personajes del antiguo y el Nuevo Testamento, siendo unos 275. Estos eran representados por los antiguos gremios del a ciudad, pero hoy en día sólo participan el gremio de carpinteros. Los ciralots, ancianos que llevan unos enormes cirios, estaban formados por los jurados de la ciudad. En un principio eran doce, pero en 1394 se sumaron doce más, siendo veinticuatro como los ancianos del Apocalipsis. Aunque en 1456 se sumaron dos más y hoy en día son veintiséis.

Todos estos elementos se pueden visitar en la ciudad gratuitamente en el museo del Corpus, también llamado casa de las rocas. Allí están custodiadas las once rocas, las aguilas, la tarasca, la cuca fera o el dragón de San Jordi; junto con los gigantes, cabezudos o el rollo del Corpus, donde se relata detalladamente en imágenes cómo debe realizarse correctamente la procesión.

Hablemos de la  custodia, custodiada en el museo de la Catedral de Valencia.

Cariñosamente llamada, la custodia de los pobres. Curiosamente con un peso de 608 kilos, es la más grande de Europa, fue realiza en los años cuarenta tras la guerra civil, con las donaciones recibidas de los valencianos.

Anteriormente existieron otras dos custodias; una gótica que fue fundida durante la guerra de la independencia, y otra barroca que sufrió la misma suerte durante la guerra civil.

Por último, cabe destacar que únicamente durante esos dos días, se puede escuchar el volteo de las once campanas del Miguelete que llenan de música la ciudad.  Dicho toque de campanas se realiza manualmente por los campaneros de la catedral, según la consulta de 1527.

Todavía este año no podremos disfrutar de nuestra fiesta, pero siempre tenemos esa pequeñita joya que es el museo, donde podemos vivir la fiesta de otra manera.

Autora: Vanesa Chirivella Viana

Guía oficial de la Comunitat Valenciana

Historiadora del arte

www.guialocalvalencia.com

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