Fallas, una renovación del canon

Cada 15 de marzo, excepto algunos años, los más recientes en 2020 y 2021 por las circunstancias que todos sabemos, Valencia se llena de esculturas, de obras de arte realizadas con materiales que van desde el papier maché, cera, cartones y tejidos, con el que tradicionalmente se han conformado las fallas hasta los más actuales, poliestireno, materiales reciclados o cualquier otro elemento que, como en la alquimia de los artistas, gestan las más variopintas obras de arte.

Interior de un taller fallero. Ciudad del Artista Fallero de Valencia

Falla Plaza del Pilar (2013), Artista: Julio Monterrubio

Y es que Valencia, tradicionalmente ha sido barroca, las Fallas, monumentos temporales que son la esencia de la fiesta, van paulatinamente aceptando otras estéticas más acordes a los nuevos planteamientos artísticos surgidos de las escuelas y centros de creación de artesanías. Y así los nuevos artistas surgidos del mismo gremio, en talleres que pasan el oficio de padres a hijos o con los nuevos estudios que, con el aval asimismo del Gremio ha dado lugar a la creación del ciclo formativo de Técnico Superior en Artista fallero y construcción de escenografías.

La falla es la más genuina representación del carácter valenciano y en los monumentos, como nos gusta llamar a las Fallas a quienes somos falleros, se hace una exhibición y lección de oficio, de creación, de modelado, de pintura y también de improvisación para incluir la actualidad cotidiana más reciente. Arrancando de un origen puramente costumbrista en la actualidad representan un valioso conjunto de arte y crítica social asombrosamente expresivo y doblemente valioso por cuanto que su carácter es efímero.

Y, como no podía ser de otra manera, como en el arte contemporáneo, la evolución era imparable. Artistas como Alfredo Ruiz, a mi modo de ver, uno de los pioneros de las fallas innovadoras. En 1958 inicia su formación en talleres como el de Bias Soler sin descuidar una formación complementaria en la Escuela Superior de Artes y Oficios de Valencia. Emblemáticos fueron los monumentos que plantó en la Falla Espartero-Ramón y Cajal en 1992 o más recientemente en la Plaza Jesús.

La saga de Alfredo Ruiz continúa en su hija Anna Ruiz, licenciada en Bellas Artes, que innovará no solamente en planteamiento estéticos en una comisión fallera de corte tradicional como es la Falla de la Plaza la Merced y que, gracias a la audacia de Anna Ruiz, se alzaría con el segundo premio de fallas experimentales en 2013

Alfredo Ruiz  Falla Plaza Jesús

Laberint dels afectes

Falla Plaza de la Merced.  Artista: Anna Ruiz (colaboración Giovanni Nardin)

En los últimos años, estudios de arquitectura o de diseño se han iniciado en la creación de monumentos falleros de corte innovador. El estudio de Ibán Ramón y Dídac Ballester tomaron el relevo al taller de Alfredo Ruiz que también realizó falla para la comisión Mossen Sorell-Corona y en 2013 realizan un metaestudio de la esencia propia de la falla que les supuso el primer premio de fallas experimentales 2013.

El estudio de Miguel Arraiz García & David Moreno Terrón plantearon para la Falla Castielfabig-Marques de San Juan un pabellón de cartón corrugado que se alzó con el tercer premio de fallas experimentales.

Esta comisión continua con el espíritu de falla innovadora y en 2014 llevó a su máximo exponente la ida de comisión aunada con el vecindario y así, cada vecino recibió por parte de la comisión un kit con el que debía montar una pieza de la falla propuesta por el estudio de María Oliver y Javier Molinero (Mixuro).

Es de esa forma como el sentido de la plantà (en valenciano el momento en que las comisiones y los artistas se disponen a erigir el monumento en la demarcación correspondiente) toma más sentido de germanor (en valenciano hermandad y en este punto más con el sentido de compañerismo). Esa es la esencia de las Fallas.

Del estudio de Miguel Arraiz García & David Moreno Terrón  surgió también Ekklesia una propuesta para la comisión Nou Campanar que como explicaba Miquel Arraiz  pretendía aunar “diferentes estéticas y diferentes tipos de mensajes” para conseguir una mayor afluencia de público atraído por esa misma pluralidad. Con “Ekklesía” querían rescatar el modelo asambleario griego, de reunión, de debate, de participación.

María Oliver y Javier Molinero (Mixuro)

Y con ese compañerismo os esperamos a todos en cuanto la pandemia nos permita plantar monumentos, celebrar las Fallas, barrocas, modernas, innovadoras, críticas,  con una amplia pluralidad de estilos, porque ese es el sentido de la fiesta, quemar lo que ya no es útil para hacer espacio a las cosas buenas y hacer una catarsis necesaria que nos renueva con el fuego cada 19 de Marzo.

Autora: María Hernández-Reinoso

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