San Blas y los mercados tradicionales

«Sant Blai gloriós, cura’m la gola i emporta’t la tos». [1]

“El primero hace día, el segundo Santa María, después, San Blas y Santa Águeda detrás”

“Los disantos de febrero, Santa Brígida el primero, el segundo, Candelero y el tercero, gargantero”

Este 3 de febrero celebraremos el día de San Blas, médico y Obispo de Sebaste en Armenia. Fue un excelente médico que no dudaba en hablarles a sus pacientes de Jesucristo para intentar convertirlos a la fe cristiana.

San Blas en la Iglesia de San Valero de Valencia (Foto Manolo Guallart)

Foto: Manolo Guallart

Fue torturado y ejecutado en la época del emperador romano Licinio durante las persecuciones a los cristianos de principios del siglo IV.  Así, murió mártir y partió a la Casa del Padre en el 316 dC. Es uno de los Catorce Santos Auxiliadores y patrón de los otorrinolaringólogos, de los trabajadores de lana y en particular de los cardadores de lana, ya que fue este uno de los instrumentos de su martirio.

Se cuenta que uno de los milagros del santo fue salvar a un niño que se ahogaba por una espina de pescado que se le había atravesado en la garganta.  Es por ello venerado tradicionalmente como «abogado contra los males de garganta» y de ahí, la costumbre de bendecir las gargantas el día de su fiesta.

Es evidente que la llegada del frío suele traer consigo resfriados, afonías e incómodas gripes. Por eso, San Blas, para sus devotos, es ese escudo protector contra los problemas de garganta.

En la fiesta de Sant Blai Gloriós, que es como se la conoce en Ruzafa, se remonta a la Edad Media, se celebra la procesión y la tradicional ‘passà de xiquets’, acto en el que las madres llevan a sus hijos para ungirles la garganta con aceite bendecido para que el santo les proteja contra estas enfermedades. En Ruzafa el día de Sant Blai se madruga y el día comienza temprano con la exposición de una reliquia del santo que se conserva en un relicario de plata.

Albal, Torrent, Bocairent, Chella, Gestalgar, Jalance, Alpuente, Montaverner, Sempere, Teresa de Cofrentes, Sagunt, y Ràfol de Salem, entre otras son algunas de las localidades valencianas que se mantienen fieles a una tradición de años mediante actos religiosos, mercadillos y celebran con amplias fiestas el día de San Blas.

Pocos días antes de la fiesta, en los hornos de Torrent -que celebra Sant Blai desde 1606- ya se cuecen los tradicionales sanblaiets, un dulce típico elaborado con harina, aceite, anís y azúcar con la imagen del santo así como el tradicional rossejat o cassola de Sant Blai, un arroz que resulta característico por poseer matices salados y dulces a un tiempo, ya que incluye una pelota de ingredientes parejos al mazapán

A mi de pequeña mi madre me llevaba a la Ermita de Santa Ana, patrona de Albal, de mi pueblo, donde también se venera la imagen de San Blas. Y me sorprendía ver los exvotos y las ofrendas de curación, los óleos con los que nos untaban la garganta para prevenir aquellos resfriados infantiles… Y luego las ferias, los dulces, los panes de San Blas con forma de cayado, los turrones de cacahuete… y el porrat, una feria con castañas pilongas, garbanzos tostados, almendras, avellanas, ciruelas y orejones, que se venden con motivo de la fiesta.

Por todos estos recuerdos de San Blas, este post se lo dedico a ella, a mi madre, que ni ella ni el santo me libraron de muchas anginas en mi infancia.

[1] San Blas glorioso, cúrame la garganta y llévate la tos, ritual para invocar la protección del Santo. (Traducción de MHR)

Autora: María Hernández-Reinoso

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