Los tapices de la Catedral de Zamora

La Catedral de Zamora esconde uno de los tesoros más preciados del arte textil bajo medieval. En su museo se expone parte de una magnífica colección de tapices flamencos, entre los que destaca el lizo de Tarquino Prisco, considerado una obra maestra tejida en los talleres de Arràs hacia 1475.

La otras series que podrás ver en la Catedral son la de la Guerra de Troya, procedente de los talleres de Tournai y confeccionada en el último tercio del siglo XV; los dos tapices denominados La Parábola de la Viña, elaborados en torno a 1500 en Bruselas; y la serie dedicada a la Guerra Púnica, más conocidos como la Historia de Aníbal, que salieron del taller bruselense de François Geubels hacia 1570.

Uso y significado del tapiz

La tapicería fue desde su origen símbolo de poder, del rango y de la majestad del que la poseía y exhibía, es por tanto un arte aúlica por naturaleza.

Lizos altos, lámina publicada en Noël-Antoine Pluche, Espectáculo de la Naturaleza…; 1757-1758. Tomo XII, Real Biblioteca, Madrid, Patrimonio Nacional

En las grandes ceremonias de época medieval y moderna (fiestas, torneos, bodas y bautizos reales, coronaciones, etc), los tapices eran los grandes protagonistas: se transportaban fácilmente, se podían adaptar a diferentes espacios y su gran carga iconográfica se utilizaba a menudo con fines propagandísticos.

Escenas mitológicas, hechos de armas heroicos e históricos, pasajes bíblicos son los temas más comunes en estas colgaduras de gran colorido.

¿Cómo se fabrica un tapiz?

La fabricación de un tapiz es un proceso manual y muy delicado que requiere tiempo y mucha paciencia, en el que los motivos decorativos se crean simultáneamente al mismo tejido. El primer paso es la elaboración del boceto pintado que se traslada al “cartón”, un modelo a escala real que guiará al maestro licero durante la fabricación de la pieza.

Una vez realizado el diseño se escogen las madejas de lana y seda, los materiales más comunes en este tipo de obra, que suelen estar teñidas de forma individualizada. El arte de la tintura tiene también un importante papel, porque es gracias a la habilidad de los tinteros que se obtenían matices y gamas de tonos muy variados.

Para llevar a cabo el proceso de tejido de piezas tan grandes como las que podemos ver en Zamora, se empleó el telar de alto lizo.

En él, la urdimbre se dispone de forma vertical, no dispone de pedales y la labor se realiza por el reverso de la pieza. El tejedor se suele colocar delante un espejo, para poder comprobar la marcha del trabajo. El cartón se sitúa detrás, como guía, y eso permite trazar los contornos generales del dibujo en la urdimbre.

Gracias a las “canillas” cargadas con los hilos de lana y esa, el tejedor introduce esos hilos en sentido horizontal, traduciendo los matices pictóricos del cartón al lenguaje del tapiz.

Es un proceso lento y delicado y avanza muy lentamente: para realizar un metro cuadrado se pueden llegar a emplear de 6 a 12 meses.

Tarquino Prisco

Vamos a centrarnos en el tapiz de Tarquino Prisco, por ser la pieza más sobresaliente de esta colección debido a su magnifico estado de conservación y su calidad artística.

Mide 4,30 metros de alto por 8,50 metros de ancho y presenta una gama cromática espectacular, con más de 20 colores diferentes. Los materiales utilizados son lana y seda.

Relata la llegada de Lucunis (Lucino) y su esposa Taumaquil a Roma, donde pronto será coronado rey (el quinto de la serie de siete monarcas romanos) con el nombre de Lucio Tarquino Prisco o Tarquino el Viejo.

Para los entendidos constituye una composición equilibrada y extremadamente elegante. Destacan la belleza de las damas, la esbeltez del arquero y la seriedad de los senadores que coronan a Tarquino en el centro del tapiz.

Desarrollo de las escenas

Al tratarse de un tapiz de finales del siglo XV, sigue el esquema de las piezas textiles medievales, en las cuales las escenas son secuencias cuya lectura empieza desde la izquierda hacia el centro (escena principal) y terminan en la parte derecha.

La primera escena representa a Lucunis, Taumaquil y su séquito etrusco a su llegada a Roma, momento en el cual se produce un hecho premonitorio de su futura coronación: un águila que vuela sobre su cabeza le quita el gorro y se lo vuelve a colocar.

En el centro del tapiz se coloca la escena más importante, la coronación de Lucunis presentado al espectador como el nuevo rey de Roma, Lucio Tarquino Prisco. Sin duda se trata de la escena más majestusosa que resume a la perfección la búsqueda de la elegancia, del refinamiento y de elementos suntuosos que se manifiestan en estas obras flamencas. Vemos al nuevo monarca, ataviado con espléndidas vestiduras y dotado ya de corona y esceptro.

La historia continúa con el rey observando las obras de construcción de la Cloaca Máxima, que según la tradición fue mandada construir por orden del mismo Tarquino hacia el año 600 a.C.

Finalmente, la última parte del tapiz, nos ofrece una escena bélica, con la idea de recordar la defensa de Roma por parte del nuevo monarca que logra derrotar a los Sabinos. La figura más espectacular de la escena es el arquero, tejido en primer plano, que vuelve a poner de manifiesto la gran elegancia que caracteriza toda la obra: con su esbelta silueta y su pose recuerda más a un bailarín clásico que a un soldado romano.

Zamora es tierra de sorpresas y estos tapices ¡bien valen una visita! Te esperamos.

Autor: Arteduero

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