UN RINCON DEL SUR

El parque natural de la Breña y Marismas del Barbate

El parque natural de la Breña y marismas del Barbate, tiene su origen en el siglo XIX, cuando surge la necesidad de detener el avance de las dunas que desde la playa de la Yerbabuena amenazaban los cultivos de los labriegos de la zona. Actualmente comprende poco más de  5000 hectáreas de extensión lo que lo convierte en el Parque  Natural más pequeño de Andalucía.

En el lugar se encuentran diferentes ecosistemas y, tanto en su zona terrestre como en la marítima, encierra una gran riqueza de especies entre las que destaca su  imponente bosque de pino piñonero.

Con el paso del tiempo, este escondido  rincón se ha convertido en un entorno natural de gran atractivo, situado entre los municipios de Barbate y Vejer de la Frontera. Al borde del océano Atlántico, unas magnificas vistas sobre el continente africano y su impresionante pinar, otorgan al lugar un carácter algo bucólico que invita tanto al lugareño como al visitante a adentrarse en sus senderos y playas.

Pero recorrer la Breña, nos ofrece además la oportunidad de encontrar algunos tesoros escondidos en su interior, así como en su entorno más cercano; lo que hará  que nuestra visita adquiera una visión mucho más amplia, especialmente desde el punto de vista histórico, de este rincón del sur.

Quizás el punto más conocido del parque sea la Torre del Tajo, meta final de la mayoría de sus rutas de senderismo. Se trata de una torre vigía del siglo XVI, construida durante el reinado de Felipe II y que, como tantas otras torres que aparecen a lo largo de nuestras costas, tenía como fin controlar los asaltos de los piratas berberiscos, muy habituales en este zona por su cercanía al continente  africano. La torre se encuentra justo al borde de un impresionante acantilado de unos cien metros de altura donde anidan diferentes especies de aves. Y desde su terraza tenemos unas vistas inigualables sobre el océano y el pinar. Paraje altamente recomendado para los amantes de la fotografía.

Otro de los lugares de visita más interesantes en el entorno de la Breña es la ermita de San Ambrosio, en el pago de mismo nombre. Aunque en no muy buen estado, aquí encontramos una iglesia visigoda del siglo VII que, datada sobre el año 644, fue  probablemente construida sobre una antigua villa romana. En su interior hallamos  algunos capiteles que llaman nuestra atención por su relativo buen estado de conservación; así como  algún arco que, a pesar del paso del tiempo, nos transmite ecos de un pasado  más glorioso que el  actual.

Por otro lado, a apenas un kilómetro de la ermita de San Ambrosio, nos sorprende por su originalidad, el Palomar de la Breña, una construcción del siglo XVIII, que aparece en el libro Guinness como el palomar más grande del mundo. Compuesto por 7770 nidos de palomas construidos en terracota, la principal función del palomar fue la de  abastecer a los barcos que partían rumbo a las Américas de carne fresca, así como de guano (estiércol)  que en la época se utilizaba para la elaboración de la  pólvora y  por otro lado, aportaba en aquellas tierras abono de primera calidad para el cultivo del tabaco .

En la actualidad se ha convertido en un bonito hotel rural, con un edificio muy atractivo donde respiramos una agradable paz. Su estratégica situación en el corazón del parque, alejado de las corrientes turísticas pero al mismo tiempo cerca de las mejores playas y áreas de veraneo de la zona, lo convierten en un alojamiento ideal.

Finalmente, no podemos olvidar el célebre Faro de Trafalgar, el de la gran batalla. Se construyó en 1860, sobre  una torre atalaya musulmana del siglo IX. Se trata, sin duda, del faro más simbólico y famoso de la zona, donde podemos asistir a espectaculares puestas de sol, atardeceres inolvidables en los que el océano y el sol se funden en cautivadores  juegos  de colores, luces y sombras .

Infinitas playas de blanca arena que han sido testigos de batallas y naufragios. Paisajes cautivadores. Una gastronomía esplendida, que atestigua el ilustre origen de sus antiguos pobladores. O pueblos como Vejer de la Frontera,  reconocido como uno de los más bonitos del país. El mar, la luz natural y por su puesto su gente, confieren sin duda a toda la zona un  atractivo muy especial.

Autora: Victoria Rodríguez

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